Guía de viaje a París: 3 días y un roadtrip
Guía de viaje a París en 3 días con todo lo que ver: la Torre Eiffel, el Louvre, Montmartre y el Palais Garnier, más dónde comer sin arruinarte.
París es de esas ciudades que todo el mundo da por hechas. Y a lo mejor por eso, yo no fui hasta que me lancé a hacerlo de la manera menos pensada: 3 días en la ciudad, sí, pero después de 2 días de carretera desde España y con otros 2 de vuelta, sin más compañía que el volante y el mapa. Viajar solo tiene cosas malas (nadie se turna en el coche) y muy buenas (nadie te discute la ruta ni la música). Y la conclusión es clara: repetiría. Así que aquí te dejo esta guía de viaje a París con la ruta exacta que hice, los rincones que no te puedes perder y los dos sitios donde comí sin arruinarme. ¡Empezamos!
1. El roadtrip desde España: 2 días para llegar y 2 para volver
Si vives en España y te haces la eterna pregunta de cómo ir a París, te aseguro que la respuesta por carretera es más sencilla de lo que parece. Yo le eché 2 días a la ida, parando una noche por el camino, y 2 más a la vuelta con una parada parecida. No es una locura si madrugas: son horas de autopista, desayunar de roadtrip y uno de esos atardeceres en la carretera que no se comparten ni con la cámara. Ir solo tiene esta ventaja: se para cuando se quiere, se come donde sale y nadie discute. Y esta pega: no hay con quién compartir las risas ni los errores en el asiento del copiloto.
2. Día 1: Orsay, Pont Alexandre III y la historia de Francia
La primera parada es de las que te marcan el listón del viaje. El Museo de Orsay es una estación de tren convertida en museo y, para mí, el sitio donde está una de las mejores colecciones de arte que ver en París: aquí viven los impresionistas y, no podía faltar, Van Gogh. Las salas son enormes, luminosas y no tienen el caos de otros museos de la ciudad.

Sigues caminando y llegas al Pont Alexandre III, el puente más fotogénico de París, con sus farolas doradas y la vista del Grand Palais al fondo. Es el típico puente de foto de película, y no le hace falta filtro. Si te gusta la historia, el último punto del día es el Museo del Ejército, con su parte dedicada a Napoleón: las salas de armas y la tumba del emperador bajo la cúpula, un sitio que te hace sentir verdaderamente pequeño.

3. Día 2: la Torre Eiffel desde todos los ángulos
Este día es para la estrella del viaje. Empezamos en la Plaza del Trocadero, el punto clásico para ver la torre de frente; a sus pies, la Fuente de Varsovia, que se llena de gente y de patinadores en cuanto sale el sol. Y de ahí, directos a la Torre Eiffel. Mi consejo si quieres subir: reserva con antelación, porque las colas son el peor souvenir.
Debajo de la torre tienes el Jardín de la Torre Eiffel, el antiguo Campo de Marte: un parque enorme y verde donde el mejor plan es comprar algo para picar y tumbarse a mirar la silueta de la torre con calma. Es de esos momentos que no se anuncian en la guía y que luego se recuerdan más que el resto.

4. Día 3 por la mañana: del Arco de Triunfo al Louvre
Hoy toca la avenida más famosa del mundo. El Arco de Triunfo fue, de todo el viaje, uno de mis favoritos: se ve desde la rotonda más caótica de Francia y tiene unas vistas de la ciudad que no dan ni los rascacielos. Desde ahí, se baja por la Avenida de los Campos Elíseos, con el Grand Palais y sus tejados de cristal al lado, hasta llegar a los Jardines de las Tullerías, donde conviene parar, sentarse y ver pasar la vida.

Y al fondo de los jardines, el Museo del Louvre. Te confieso algo: es el museo más famoso del mundo, pero también el más caótico, y muy difícil de visitar en un día. Entre las colas, las salas infinitas y la gente apelotonada ante la Gioconda, la experiencia puede frustrar más que enamorar. Mi consejo: no pretendas verlo todo; elige dos o tres cosas que te mueres por ver y disfruta de esas. A la larga, te llevarás más recuerdo que si intentas tragarte el museo entero.
5. Día 3 por la tarde: del Panthéon a Montmartre
La tarde es la más exigente del viaje y, también, una de mis favoritas. Empezamos en el Panthéon, el panteón de los grandes franceses (y no tan franceses, como es el caso de Marie Curie), y continuamos hacia la Catedral de Notre-Dame, uno de los máximos exponentes del arte gótico mundial y un símbolo de París. Fue reabierta en 2024 tras el incendio de 2019.

Después nos vamos al Palacio de la Ópera (Palais Garnier), que fue otro de mis favoritos: dorados, lámparas de cristal y una escalera que parece sacada de un cuento. No esperes un teatro más, porque no lo es. Para cerrar el día, dos paradas seguidas: el Moulin Rouge, con sus aspas rojas en la noche de Pigalle, y Montmartre. Sube hasta la Place du Tertre, donde los pintores dibujan al momento, y remata en la Basílica del Sacré-Coeur: desde su escalinata se ve toda la ciudad, y con la luz de la tarde es, sin dudarlo, la imagen que se me quedó de París.
6. Dónde comer en París sin arruinarte
París puede comerse de muchas maneras, y yo te dejo las dos que funcionaron. La primera, el Bouillon Chartier Grands Boulevards: un bistró histórico de mantel de papel, camareros con delantal y cocina francesa clásica (sopas, huevos mayo, el clásico boeuf bourguignon, pato…) a precios que no dan miedo. Es ruidoso, es histórico y es, de verdad, de las mejores comidas por poco dinero de la ciudad.

Y para el capítulo dulce, La Crème de Paris: crepes y gofres dulces que resuelven cualquier antojo con estilo. Es cadena, sí, pero de las buenas, con sitios céntricos y porciones que justifican el paseo.
Y como París también se come, aquí tienes la guía de dónde comer en París por zonas con el resto de la ruta gastronómica.
7. Más consejos para viajar a París
Para terminar, te dejo una lista rápida de cosas que me hubiera gustado saber antes de llegar:
- Reserva con antelación la Torre Eiffel y el Louvre. Las colas de París también son un monumento.
- El coche, mejor aparcado. París se hace a pie y en metro; moverte en coche por el centro es más estrés que otra cosa.
- Lleva calzado cómodo. Los días son largos y la ciudad se anda entera.
- Descarga un mapa offline con todos los sitios marcados antes de salir: yo fui guardando en Trively la ruta de cada día, del Trocadero a Montmartre, y no se me escapó nada; ni siquiera en Montmartre, que era el barrio que más me costaba.
- Deja algo de sitio para improvisar. Por mucho plan que lleves, París te va a guardar una sorpresa (a mí me la guardó el Palais Garnier).
¿Has estado en París? ¿Qué es lo que a ti te dejó sin palabras? Cuéntamelo en comentarios y entre todos haremos de esta guía de viaje a París algo mejor. ¡Feliz viaje!