Guía de viaje a Cracovia: 10 imprescindibles
Guía de viaje a Cracovia con todo lo que me hubiera gustado saber antes de ir: moneda, idioma, dónde comer, Plaza del Mercado, Kazimierz, Wawel, Zakopane y Auschwitz.
¿Vas a viajar a Cracovia y no sabes por dónde empezar a organizarlo? ¿Te da un poco de respeto eso de cambiar de moneda y llegar sin entender una palabra de polaco? Si es así, te invito a seguir leyendo, porque aquí te cuento, punto por punto, todo lo que me hubiera gustado saber antes de mi viaje. Basándome en los cuatro días que pasé en la ciudad, te dejo esta guía de viaje a Cracovia que, te aseguro, no te dejará indiferente. ¡Empezamos!
1. La moneda en Cracovia: el zloty y cómo no pagar de más
Lo primero a tener en cuenta antes de viajar a Cracovia es que Polonia, pese a pertenecer a la Unión Europea, no tiene el euro como moneda: aquí se paga en zloty (PLN), simbolizado como «zł». Y el cambio no es lo único con lo que tendrás que lidiar en el viaje, porque los precios aparecen en zloty… y también en groszy, que son los céntimos.
Los consejos que te dejo, para no pasarte el viaje haciendo números:
- Paga con tarjeta siempre que puedas. Es la opción con la que mejor cambio obtienes y, sobre todo, con la que evitas comisiones abusivas. Aunque te digan que solo aceptan efectivo, fíjate si ves algún datáfono en el mostrador, a veces simplemente son reacios a cobrar en tarjeta.
- No cambies dinero en el aeropuerto ni en el centro turístico. Las comisiones ahí son de las más altas, opta en su lugar por los Kantor, que son ampliamente recomendados entre los viajeros debido a sus bajas comisiones.
- Lleva algo de efectivo sí o sí. Los bares de leche pequeños y los mercados no siempre aceptan tarjeta, y ahí es donde se come mejor de la ciudad.
2. El idioma en Cracovia: ¿barrera o excusa para reírte?
Si hay una cosa que asusta antes de viajar a Cracovia, esa es el polaco. Es de esos idiomas que, escrito, parece que te apunta con el dedo: muchas w, muchas cz, letras que no sabes ni cómo se pronuncian. Pues bien, te doy una buena noticia: la gente joven habla inglés sin problemas, sobre todo en el centro. Y te doy una no tan buena: basta alejarse un par de calles para que eso se termine.
¿Y qué haces entonces? Pues exactamente lo que hice yo: pides señalando, te ríes y repites dzień dobry y proszę como un papagayo esperanzado. Lo que me llevo de esa experiencia es que nadie se ríe de tu polaco roto, todo lo contrario: la gente pone más empeño del que te esperas en hacerse entender. Y si todo falla, un traductor offline te saca de cualquier apuro.
3. Dónde comer en Cracovia: platos que no puedes dejar de probar
La gastronomía es uno de los grandes motivos para viajar a Cracovia y, te adelanto, el que más recuerdos me ha dejado. Aquí no comes caro, y comes de verdad. Estos son los platos que no pueden faltar en tu lista:
El żurek, la sopa que gana siempre. El żurek es una sopa de centeno fermentado, con un punto ácido (no te asustes, casi no se nota), que te sirven dentro de un pan con forma de cuenco. Lo que no te dicen es que ese pan es enorme y que la sopa esconde huevo, salchicha y unos trozos de panceta que convierten este plato en algo muy pesado. Si intentas comerte la sopa y después el pan, te estás apuntando a una competición que vas a perder: yo nunca me llegué a terminar el pan. En la mayoría de sitios puedes escoger que te lo sirvan directo al plato, y créeme, vale la pena igual.
Las zapiekanki del Plac Nowy, para noches sin pretensiones. En el centro de esta plaza hay una especie de quiosco circular compuesto por distintos negocios que sirven zapiekanki: una barra de pan abierta, setas, queso y lo que le quieras añadir, por un precio ridículo. Se come de pie o, si tienes suerte, en alguna de las pocas mesas que hay en la plaza, junto a gente con la que tampoco compartes idioma.
Los pierogi, imposible quedarse con uno. Empanadillas con cientos de rellenos: patata y queso, carne, setas, repollo… y las dulces de arándanos. En las pierogarnias, los sitios especializados, lo difícil es pedir solo una tanda. Pruébalas en cualquiera de los locales de Pierogarnia Krakowiacy: de las mejores comidas por poco dinero de la ciudad.
El bigos y el queso oscypek. El bigos es el guiso del cazador, con col, col fermentada, carne y muchas horas de fuego. Dicen que al día siguiente está mejor, y es verdad. Y el oscypek, un queso de oveja ahumado que encontrarás por la calle y, sobre todo, camino de Zakopane, asado y con mermelada de arándanos, es la merienda que no sabías que necesitabas.
¿Dónde probar todo esto sin fallar? En nuestra guía de dónde comer en Cracovia por zonas tienes los sitios concretos, con calle, precio y truco.
4. Los bares de leche en Cracovia: comer de verdad por poco dinero
Si quieres comer como un cracoviano y a precio de risa, los bares de leche (bar mleczny) son tu destino. Son comedores que quedaron de otra época y que el estado sigue manteniendo para que la gente coma barato. Por dentro son sobrios del todo: bandejas, una barra y la carta escrita en polaco a mano. Nada de turistas, todo lo contrario.
Y aquí me pasó algo que me encantó: las señoras de la barra, que solo hablan polaco, te ayudan con todo. Te ven dudar, te señalan el plato que buscas, te enseñan el trozo de bigos en su cazuela y te responden con gestos y una sonrisa. Pagué muy poco, comí de lujo y salí sabiendo que esa parada tiene una relación calidad-precio inmejorable. No puede faltar en tu ruta.
5. La Plaza del Mercado, el corazón de Cracovia
La Plaza del Mercado (Rynek Główny) es el centro neurálgico del casco antiguo y, sin lugar a dudas, uno de los lugares que ver en Cracovia más bonitos. Es de esas plazas donde te tiras dos horas sin hacer nada y no te aburres: puestos de flores, artesanos vendiendo recuerdos tallados, músicos, malabares y las arcadas de la Lonja de los Paños, llenas de tiendas. Rodeándolo todo, los palacios de fachadas de mil colores.
Pero el gran protagonista es la Basílica de Santa María, en uno de los laterales. Sus dos torres desiguales se ven desde cualquier rincón, y lo que se te queda no es lo que ves, sino lo que oyes: cada hora en punto, un trompetista asoma a la torre más alta y toca el hejnał, una melodía que se corta en seco a la mitad. La leyenda dice que una flecha mató al trompetista justo en ese punto. La primera vez crees que ha sido un fallo. Luego te enteras y se te pone la piel de gallina.
6. Kazimierz, el barrio judío: historia que se siente
A diez minutos a pie del casco antiguo llegas a Kazimierz, el barrio judío, otro de los rincones imprescindibles de Cracovia. Hoy es donde están las cafeterías más bonitas y las sinagogas, pero pasear por sus calles es andar sobre una historia que pesa. Aquí vivía una de las comunidades judías más grandes de Europa y, después del Holocausto, apenas quedó nada. Los libros lo cuentan con cifras; aquí las cifras tienen nombre de calle y número de portal.

No es un sitio para ir con prisa. Es un barrio que se recorre despacio, en silencio casi, y que te deja con más preguntas que respuestas. Yo salí de ahí con la garganta cerrada al imaginarme todas las escenas que te cuentan en los libros de historia o en el mismo tour mientras estás justo ahí.
7. El Castillo de Wawel y un inquilino incómodo
En su colina sobre el río, el Castillo de Wawel es, sin lugar a dudas, uno de los conjuntos más impresionantes que ver en Cracovia. Palacio y catedral donde se coronaban los reyes de Polonia, con unas vistas que son de postal. Pero hay un detalle que me hizo pensar más que todas las coronas juntas: durante la ocupación alemana, el gobernador nazi de la Polonia ocupada, Hans Frank, tuvo aquí su residencia. Vivió entre esas paredes mientras la ciudad entera estaba sometida.
Ver el castillo por primera vez mientras te explican esto último (y te cuentan las sesiones de fotos que se hizo el gobernador en esos mismos balcones) te pilla por sorpresa y te deja con la boca abierta. Sin duda alguna, la excursión que tomamos para conocer mejor esta parte de la historia fue esta.
8. Excursión a Zakopane y el lago Morskie Oko
Si te sobran un día en tu viaje a Cracovia, la excursión a Zakopane no deberías discutirla. Es la puerta de los Tatras, un pueblo de madera en medio de montañas de cuento, con puestos de oscypek por todas partes y unos paisajes que no ves a diario. Yo fui en verano y ya me pareció precioso; con nieve, imagino, es otra dimensión.

Desde ahí, la caminata estrella es el lago Morskie Oko, el «ojo del mar»: un lago glaciar escondido entre picos al que se llega andando desde Palenica Białczańska. Son unos nueve kilómetros de subida tranquila por un valle precioso, con la opción de subir en carruaje de caballos si vas corto de fuerzas (la subida cuesta 100 zł y la bajada, 70 zł, pagándose con efectivo). El lago, verde y frío, parece pequeño hasta que estás al borde. Vale cada gota de sudor.
9. La visita a Auschwitz, imprescindible en cualquier viaje a Cracovia
Y llegamos al día que no te deja indiferente. El campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau está a poco más de una hora de Cracovia, y creo firmemente que es una visita imprescindible, aunque duela. No es un «no te lo pierdas» de esos de guía turística, porque a este sitio la palabra turismo le sienta mal. Pero es de las visitas que hay que hacer, y, bajo nuestro punto de vista, esta excursión que junta el campo con las Minas de Sal es un acierto total.
En Auschwitz I se conservan los bloques y la puerta del Arbeit macht frei. Luego está Birkenau, que es directamente inabarcable. Y aquí está lo que no explican en los libros de historia del instituto: la escala del campo, los almacenes de Canadá donde clasificaban las pertenencias de la gente que acababa de llegar, las montañas de zapatos y de pelo que allí se exponen, o que la mayoría de las personas que llegaban iban directas a la cámara de gas. Hay trozos de esta historia que las fotos de los libros no mostraban y que se entienden mejor con los pies sobre el suelo. Consejo importante: reserva con antelación, porque se llena. Y no planifiques nada después de la visita: al salir no vas a tener muchas ganas de hablar.

10. Más consejos para viajar a Cracovia
Para terminar esta guía de viaje a Cracovia, te dejo una lista de consejos rápidos que te ayudarán a organizar tu viaje:
- Dedica 4 días mínimos: dos para la ciudad, uno para Zakopane y Morskie Oko, y uno para Auschwitz y las Minas de Sal.
- Reserva Auschwitz antes de viajar y, a ser posible, con visita guiada.
- Lleva calzado cómodo: Cracovia y sus excursiones se hacen andando.
- Descarga un mapa offline (como Maps.me) con los lugares que ver en Cracovia marcados; aquí se orienta bien, pero te quitará quebraderos de cabeza.
- Apúntate los sitios recomendados nada más verlos en el mismo mapa del viaje: yo, por ejemplo, fui guardando en Trively el quiosco del Plac Nowy, la pierogarnia, los bares de leche y los horarios de tren, y no se me escapó nada. Se puede hacer a mano, claro, pero perderlo todo entre el chat y las capturas no mola tanto.
¿Has estado en Cracovia? ¿Se me escapa algún consejo que crees imprescindible? Añádelo en comentarios y entre todos haremos de esta guía de Cracovia algo mejor. ¡Feliz viaje!